Un dividendo acumulado representa un pasivo en el balance general de una empresa por concepto de dividendos que han sido declarados oficialmente por el consejo de administración, pero que aún no se han distribuido a los accionistas. Una vez que el consejo anuncia el pago, la empresa registra este importe como un pasivo corriente, a menudo denominado dividendos por pagar, hasta que se produce el desembolso efectivo de efectivo en la fecha de pago programada.
Para contabilizar esto, la empresa carga su cuenta de utilidades retenidas y abona la cuenta de dividendos acumulados por el pago total previsto. Este proceso garantiza que los estados financieros reflejen con precisión la obligación de la empresa con sus inversores. Los detalles específicos sobre el importe del dividendo, la fecha ex-dividendo y la fecha de pago final se establecen en la fecha de declaración.
Por ejemplo, si una corporación tiene un millón de acciones en circulación y declara un dividendo de un dólar por acción, debe registrar un pasivo de un millón de dólares. Esta cifra permanece en el balance general hasta que el efectivo se envía a los accionistas. En el caso de las acciones preferentes acumulativas, estos dividendos pueden acumularse con el tiempo, lo que garantiza que los accionistas preferentes reciban sus pagos designados antes de que se realice cualquier distribución a los accionistas comunes.