Una declaración jurada de pérdida es un documento formal y bajo juramento en el que una persona declara que un bien o documento específico ha sido extraviado, robado o destruido. Al firmar este documento bajo juramento, el propietario confirma que el artículo realmente no se encuentra y no puede ser recuperado. Este instrumento legal sirve como un registro verificado de la pérdida, lo cual suele ser un requisito obligatorio para obtener un reemplazo por parte de la autoridad emisora.
Para iniciar el proceso, el propietario debe proporcionar información detallada sobre el artículo faltante, como su número de serie, fecha de emisión u otras características identificativas. Dependiendo de la jurisdicción y la naturaleza del artículo, es posible que el documento deba ser notariado para considerarse válido. Una vez presentada la declaración jurada, el emisor puede proporcionar una carta de indemnización o proceder con la emisión de un reemplazo para el título valor o documento.
Por ejemplo, si un inversor pierde un certificado de acciones físico, debe presentar una declaración jurada de pérdida para notificar al emisor del valor. De manera similar, las personas suelen utilizar este proceso cuando extravían identificaciones emitidas por el gobierno, pasaportes o diplomas académicos. Al documentar las circunstancias de la pérdida, el propietario se protege a sí mismo y al emisor, al tiempo que facilita la restauración de su propiedad o credenciales.