La teoría de la agencia es un marco conceptual que examina la relación entre principales y agentes. En esta dinámica, un principal delega la autoridad de toma de decisiones a un agente, de quien se espera que ejecute transacciones y gestione activos en el mejor interés del principal. La teoría explora cómo interactúan estas partes y aborda los desafíos inherentes que surgen cuando sus objetivos o prioridades individuales divergen.
Este marco opera bajo la premisa de que los intereses del agente y del principal no siempre están alineados, una situación conocida como el problema de agencia. Debido a que los agentes pueden priorizar su propio interés sobre los objetivos del principal, pueden surgir conflictos relacionados con la tolerancia al riesgo y las metas financieras. Las empresas suelen implementar políticas corporativas específicas para mitigar estas disputas y reducir el potencial de riesgo moral.
Un ejemplo práctico de esta teoría es la relación entre los accionistas corporativos y la dirección. Los accionistas, en calidad de principales, buscan el crecimiento a largo plazo y la apreciación del precio de las acciones. Por el contrario, los ejecutivos podrían preferir buscar expansiones de mercado de alto riesgo que podrían poner en peligro dichos rendimientos. Al comprender la teoría de la agencia, los inversores pueden identificar mejor estos conflictos potenciales y los mecanismos utilizados para alinear los intereses de quienes gestionan los activos con los intereses de los propietarios.