Una comisión de reembolso, también conocida como back-end load, es una tarifa o comisión que un inversor paga al vender participaciones de un fondo de inversión. También denominada cargo por venta diferido o comisión de salida, este coste se deduce directamente de los ingresos obtenidos por la venta. A diferencia de las comisiones de suscripción (front-end loads), que se pagan en el momento de la compra, estas tarifas se aplican en el momento del reembolso para cubrir los gastos de distribución y comercialización.
Estos cargos suelen seguir un calendario decreciente basado en el tiempo que el inversor mantiene el fondo. En muchos casos, el porcentaje de la comisión es más alto durante el primer año y disminuye gradualmente a lo largo de un periodo de cinco a diez años, hasta llegar finalmente a cero. Esta estructura sirve como incentivo para que los inversores mantengan sus posiciones durante un periodo más largo, ya que mantener la inversión el tiempo suficiente puede permitirles evitar la comisión por completo.
Por ejemplo, si un inversor invierte 100.000 en un fondo con una comisión de reembolso del 5 por ciento que disminuye un 1 por ciento anualmente, el coste de salida cambia con el tiempo. Si el inversor vende en el primer año, paga una comisión del 5 por ciento, es decir, 5.000, y recibe 95.000. Si espera hasta el segundo año, la comisión cae al 4 por ciento, lo que le cuesta 4.000 y le deja con 96.000. La comisión se paga a un intermediario financiero en lugar de formar parte de los gastos operativos del fondo.