Los bonos Brady son títulos de deuda soberana emitidos por naciones en desarrollo, denominados principalmente en dólares estadounidenses. Estos instrumentos fueron creados a finales de la década de 1980 bajo un programa liderado por el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Nicholas Brady, para ayudar a las economías de mercados emergentes a reestructurar su deuda pendiente y recuperar la estabilidad en los mercados financieros internacionales.
El mecanismo detrás de estos bonos consistía en convertir préstamos bancarios comerciales en mora en títulos de deuda negociables. Para ofrecer seguridad a los inversores, estos bonos solían estar respaldados por bonos cupón cero del Tesoro de los Estados Unidos, los cuales servían como garantía para los pagos de principal e intereses. Durante el proceso de reestructuración, las negociaciones a menudo implicaban una quita, lo que significa que el valor de los nuevos bonos era inferior al valor nominal de las reclamaciones originales.
Por ejemplo, muchos países latinoamericanos utilizaron esta estructura para gestionar sus crisis de deuda durante finales del siglo XX. Al emitir estos bonos, los países podían reemplazar préstamos inestables y en mora por títulos más líquidos y estandarizados que resultaban más atractivos para los inversores globales. Si bien estos bonos tuvieron un gran éxito al facilitar la reestructuración de la deuda, la mayor parte de esta deuda ya ha vencido o ha sido retirada.