El préstamo de efectivo por bonos es un acuerdo financiero en el que un prestatario obtiene un préstamo en efectivo mediante la pignoración de su propia cartera de bonos como garantía. Esta estructura es distinta al préstamo de bonos por bonos, en el que el prestatario recibe valores adicionales en lugar de efectivo. Se utiliza con frecuencia en entornos institucionales, como la Facilidad de Subasta a Plazo (Term Auction Facility) de la Reserva Federal, para proporcionar liquidez a los participantes del mercado.
El principal beneficio de este sistema es la rapidez con la que los prestatarios pueden acceder al capital. Al utilizar las tenencias de bonos existentes como respaldo, los prestatarios pueden agilizar significativamente el proceso de aprobación del préstamo. Además, el uso de efectivo como garantía ayuda a mitigar el riesgo para el prestamista, ya que simplifica el proceso de sustitución del valor en caso de que el prestatario no devuelva los activos prestados.
A pesar de estas ventajas, los expertos advierten que la práctica conlleva riesgos inherentes, particularmente si el efectivo recibido se reinvierte posteriormente. Si la estrategia de reinversión falla, puede generar inestabilidad dentro del sistema financiero en general. Además, esta estructura favorece a las entidades que ya poseen carteras de bonos sustanciales, lo que limita potencialmente su accesibilidad para los participantes más pequeños del mercado.