El precio limpio es el valor de mercado cotizado de un bono con cupón que excluye cualquier interés devengado desde la última fecha de pago. Representa el precio base del título y es la cifra estándar que suele mostrarse en las plataformas de noticias financieras y sitios web de negociación. Al eliminar el componente de intereses, este precio permite a los inversores comparar el valor subyacente de los bonos independientemente del punto en el que se encuentren dentro de su ciclo de pago.
En la práctica, el precio limpio funciona como la valoración base de un bono. Dado que los bonos generan intereses diariamente, la cantidad real que un comprador debe pagar al vendedor se conoce como precio sucio, el cual suma los intereses devengados al precio limpio. Inmediatamente después de que se realiza un pago de cupón, los intereses devengados se restablecen a cero, lo que hace que el precio limpio y el precio sucio sean idénticos hasta que comience el siguiente periodo de acumulación de intereses.
Por ejemplo, si un bono con un valor nominal de 1.000 dólares cotiza al 98 por ciento, el precio limpio es de 980 dólares. Aunque esta cifra de 980 dólares es la que aparece en los informes de mercado, un inversor que compre el bono entre fechas de pago de cupón pagará el precio limpio más los intereses acumulados desde el último pago. En consecuencia, el coste final de la transacción será superior al precio limpio, a menos que la compra se realice exactamente en la fecha de pago del cupón.