La teoría de la cucaracha es un concepto de mercado que sugiere que, cuando una empresa revela una sola pieza de información negativa, es probable que le sigan más noticias desfavorables. El nombre deriva de la observación doméstica común de que ver una cucaracha suele indicar que hay muchas más escondidas cerca, lo que implica que un solo fallo público es a menudo solo la punta del iceberg.
Esta teoría opera bajo la premisa de que las malas noticias, como un incumplimiento de las expectativas de beneficios, un problema legal o irregularidades contables, rara vez ocurren de forma aislada. Una vez que se expone un problema, a menudo se desencadena un escrutinio más profundo de los controles internos y la salud financiera de la empresa. Este proceso frecuentemente descubre problemas subyacentes adicionales que anteriormente estaban ocultos por la dirección o por prácticas de información deficientes.
Más allá de la empresa individual, la teoría puede afectar a sectores enteros. Si una empresa se enfrenta a un escándalo, puede atraer la atención de los reguladores gubernamentales, quienes comienzan a investigar a los competidores por irregularidades similares. En consecuencia, los inversores a menudo reaccionan ante las primeras malas noticias vendiendo sus participaciones en empresas relacionadas, temiendo que la tendencia negativa se extienda por toda la industria.