La Ley de Acuñación de 1792, también conocida como la Ley de la Casa de Moneda (Mint Act), fue una legislación histórica aprobada por el Congreso de los Estados Unidos el 2 de abril de 1792. Estableció formalmente la Casa de Moneda de los Estados Unidos en Filadelfia y creó el dólar estadounidense como la unidad monetaria nacional oficial. Esta ley fue fundamental para estabilizar la economía tras la Guerra de Independencia, durante la cual la falta de un sistema monetario unificado provocó la rápida depreciación del papel moneda.
Para garantizar el valor de la nueva moneda, la ley exigió que las monedas se acuñaran en oro, plata y cobre. Definió la composición metálica y el peso específicos para diversas denominaciones, incluyendo eagles, dólares y centavos. Al establecer estos estándares, la ley proporcionó una base fiable para el curso legal, asegurando que las monedas mantuvieran su valor en función de su contenido metálico físico en lugar de depender de certificados de deuda en papel inestables.
En la práctica, la ley centralizó la autoridad para acuñar dinero, que anteriormente estaba fragmentada entre los distintos estados. Describió la estructura administrativa de la casa de moneda al definir las funciones de sus cinco funcionarios principales. Al crear un sistema de acuñación estandarizado, el gobierno abordó con éxito la crisis monetaria y estableció un marco monetario coherente que permitió a la joven nación realizar transacciones comerciales con confianza.