La economía colaborativa es un mercado en el que los individuos dependen unos de otros para satisfacer sus necesidades en lugar de depender de grandes corporaciones. A menudo denominada economía de intercambio o entre pares (peer-to-peer), este modelo implica el comercio, alquiler, préstamo o intercambio de bienes y servicios directamente entre personas.
Estos sistemas suelen funcionar a través de un intermediario basado en la web que facilita la transacción a cambio de una comisión. Al conectar a alguien que posee un recurso con alguien que lo necesita, estas plataformas crean un mercado basado en el acceso. Esta estructura a menudo altera las industrias tradicionales al ofrecer alternativas más flexibles o rentables a los modelos de negocio establecidos.
Por ejemplo, las aplicaciones de transporte compartido como Uber permiten a los propietarios de vehículos prestar servicios de transporte a otros, compitiendo eficazmente con las compañías de taxis tradicionales. Del mismo modo, plataformas como Airbnb permiten a los propietarios alquilar espacios a viajeros, desafiando a la industria hotelera. Estos servicios demuestran cómo los intermediarios digitales permiten a los individuos monetizar sus activos mientras ofrecen a los consumidores opciones convenientes y de origen entre pares.