Un recurso común, a menudo denominado bien común o recurso de acceso abierto, es un activo escaso que proporciona beneficios tangibles a los usuarios pero que no es propiedad de ningún individuo u organización en particular. Debido a que estos recursos están disponibles para todos sin derechos de propiedad exclusivos, son susceptibles de agotarse si no se gestionan mediante sistemas sociales o regulatorios eficaces.
Estos recursos funcionan bajo un esquema de acceso abierto, lo que significa que ninguna parte puede excluir a otros de su uso. Algunos ejemplos incluyen activos naturales como los peces en el mar, los parques públicos o los pastizales compartidos. Dado que el recurso está abierto a todos, los individuos suelen tener incentivos para consumir la mayor cantidad posible en beneficio propio, lo que puede conducir a la tragedia de los comunes.
La tragedia de los comunes ocurre cuando el interés propio individual resulta en el consumo excesivo y la eventual destrucción del recurso. Por ejemplo, si varios pescadores extraen recursos de un mar no regulado, cada persona puede priorizar el tamaño de su propia captura. Con el tiempo, la demanda total supera la oferta, lo que provoca el colapso de la población de peces y perjudica a toda la comunidad que dependía de ese recurso para obtener beneficios a largo plazo.