El enfoque de costo es un método de valoración inmobiliaria basado en el principio de que un comprador no debería pagar más por una propiedad que el costo de construir una estructura equivalente desde cero. Es una de las tres técnicas principales de tasación, junto con los enfoques de ingresos y de comparación de ventas, y resulta especialmente útil para valorar propiedades únicas o proyectos de nueva construcción.
Para calcular el valor mediante este método, un tasador determina el costo actual del terreno y suma los gastos totales necesarios para construir un edificio similar utilizando materiales y estándares de diseño modernos. De este subtotal, el tasador resta cualquier depreciación acumulada para tener en cuenta la antigüedad y el estado de la estructura existente. La cifra resultante representa el valor de mercado estimado de la propiedad.
Este enfoque es esencial para edificios especializados como escuelas, bibliotecas o iglesias que no generan ingresos por alquiler típicos y carecen de datos de ventas comparables. Por ejemplo, si un prestamista necesita valorar un edificio de oficinas recién construido, podría utilizar el enfoque de costo para garantizar que la tasación refleje la inversión real en materiales y mano de obra, proporcionando una base fiable que otros métodos podrían pasar por alto.