El costo de ventas, a menudo abreviado como COGS (por sus siglas en inglés), representa los gastos directos en los que incurre una empresa para producir o adquirir los bienes que vende durante un período contable específico. Esta cifra abarca los costos de las materias primas y la mano de obra directamente involucrada en el proceso de fabricación. No incluye los gastos generales indirectos, tales como los costos de distribución, marketing o administrativos, como el alquiler y los servicios públicos.
Para determinar este valor, las empresas utilizan métodos contables específicos para realizar el seguimiento del inventario, como el método de primeras entradas, primeras salidas (PEPS o FIFO) o el método del costo promedio. Estas fórmulas ayudan a asignar un valor contable a los artículos vendidos. Dado que el costo de ventas afecta directamente al resultado final de una empresa, las organizaciones se esfuerzan por gestionar estos gastos de manera eficiente para maximizar sus márgenes de beneficio neto para los accionistas.
Por ejemplo, si un fabricante de muebles gasta dinero en madera, tela y los salarios de los carpinteros que construyen una silla, esos desembolsos específicos se incluyen en el costo de ventas. Sin embargo, el salario del gerente de oficina o el costo de enviar la silla terminada a una tienda minorista quedarían excluidos, ya que se consideran gastos operativos indirectos en lugar de costos directos de producción.