La Ley Crapo, conocida formalmente como la Ley de Crecimiento Económico, Alivio Regulatorio y Protección al Consumidor, es una legislación de los Estados Unidos promulgada en 2018. Representa la modificación más significativa a las regulaciones bancarias estadounidenses desde la aprobación de la Ley Dodd-Frank, la cual fue promulgada originalmente tras la crisis financiera de 2008.
Esta legislación funciona al aliviar diversas cargas regulatorias impuestas a las instituciones financieras. Un mecanismo principal de la ley es elevar el umbral de activos para los bancos clasificados como "demasiado grandes para quebrar" (too big to fail) de 50 mil millones de dólares a 250 mil millones de dólares. Además, la ley proporciona alivio a las instituciones más pequeñas al eximir a los bancos con menos de 10 mil millones de dólares en activos de la Regla Volcker y reducir los requisitos de presentación de informes para los datos de préstamos hipotecarios.
Para un ejemplo práctico de su impacto, considere un banco regional con 150 mil millones de dólares en activos. Antes de esta ley, dicha institución habría estado sujeta al escrutinio regulatorio más estricto reservado para los bancos sistémicos más grandes. Bajo la Ley Crapo, este banco ya no se clasifica como demasiado grande para quebrar, lo que le permite operar bajo un marco regulatorio menos riguroso, aunque todavía permite que los reguladores federales intervengan si determinan que sigue siendo necesario un escrutinio adicional específico.