Un par de divisas representa la cotización de dos monedas nacionales diferentes, donde el valor de una se mide frente a la otra. En el mercado global de divisas, las monedas siempre se negocian en estos pares. Cada par consta de una divisa base y una divisa de cotización. La divisa base es la primera moneda que aparece y representa la unidad que se compra o se vende, mientras que la divisa de cotización es la segunda, e indica cuánto de esa moneda se requiere para comprar una unidad de la divisa base. Por ejemplo, en un par USD/CHF, el dólar estadounidense actúa como divisa base y el franco suizo sirve como divisa de cotización. Si el par cotiza a 0,95, significa que se necesitan 0,95 francos suizos para adquirir un dólar estadounidense. El tipo de cambio de un par de divisas fluctúa constantemente en función de diversos indicadores económicos, como el producto interior bruto (PIB), los datos de empleo y los diferenciales de tipos de interés fijados por bancos centrales como la Reserva Federal o el Banco Nacional Suizo. Estos factores influyen en la fortaleza relativa de cada moneda, provocando que el valor del par suba o baje. Mientras que los operadores institucionales acceden a tipos de mercado en tiempo real, los consumidores minoristas que cambian efectivo físico en bancos o quioscos suelen encontrarse con comisiones adicionales, que suelen oscilar entre el 3 y el 5 por ciento, las cuales están integradas en el precio de cambio cotizado en lugar de mostrarse como un coste de transacción independiente.
Par de divisas
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