El ciberseguro es un producto financiero especializado diseñado para proteger a las empresas de las importantes pérdidas monetarias derivadas de ciberataques y brechas de seguridad. A diferencia de las pólizas empresariales estándar, esta cobertura aborda los riesgos únicos asociados a las operaciones digitales, incluyendo el robo de información confidencial, daños en los sistemas y la interrupción de las actividades comerciales diarias.
Este tipo de seguro funciona generalmente proporcionando cobertura tanto de primera como de tercera parte. La protección de primera parte ayuda a la empresa a cubrir sus propios gastos directos, tales como los costes necesarios para restaurar datos perdidos, investigar el origen de una brecha o notificar a los clientes afectados. La cobertura de tercera parte protege a la empresa frente a responsabilidades legales, cubriendo los gastos de defensa y acuerdos judiciales si clientes o socios demandan a la compañía tras verse comprometidos sus datos privados.
Por ejemplo, si un pirata informático obtiene acceso no autorizado a la red de una empresa y exige un rescate para liberar archivos cifrados, la póliza puede ayudar a cubrir los costes de extorsión y la consiguiente pérdida de ingresos. Del mismo modo, si una empresa sufre una brecha de datos que expone facturas de clientes o declaraciones de impuestos, el seguro puede ayudar a gestionar la carga financiera de las reclamaciones legales y los esfuerzos de recuperación técnica necesarios.