Los días de inventario, o DSI por sus siglas en inglés, son un ratio financiero que mide el número promedio de días que tarda una empresa en convertir su inventario en ventas. Sirve como un indicador clave de liquidez y eficiencia operativa, mostrando cuánto tiempo mantiene una empresa sus existencias antes de venderlas a los clientes.
Para calcular esta cifra, una empresa evalúa sus niveles de inventario frente a su rendimiento de ventas durante un período específico. Un DSI más bajo generalmente sugiere que una empresa está gestionando sus existencias de manera efectiva y generando ventas rápidamente, lo que evita que el capital quede inmovilizado en bienes no vendidos durante demasiado tiempo. Por el contrario, un DSI más alto puede indicar que una empresa tiene dificultades para desplazar sus productos o que mantiene un exceso de inventario.
Por ejemplo, si una empresa minorista tiene un DSI de 45 días, significa que, en promedio, el negocio tarda aproximadamente un mes y medio en liquidar sus existencias actuales. Si bien muchos expertos sugieren que un DSI de entre 30 y 60 días es saludable, el rango ideal a menudo depende de la industria específica y de la naturaleza de los bienes vendidos, como si se trata de artículos perecederos o duraderos.