El término "deal flow" (flujo de operaciones) se refiere a la tasa a la que las firmas de inversión, los capitalistas de riesgo y los banqueros reciben propuestas de negocio y oportunidades de inversión potenciales. Actúa como un canal que rastrea cada etapa de una transacción, desde la búsqueda inicial de una propuesta hasta la finalización definitiva del acuerdo. Más que una métrica numérica estricta, a menudo se considera un indicador cualitativo de la salud del mercado y de la actividad de la firma.
Este proceso funciona canalizando diversos tipos de propuestas, como financiación de capital riesgo, fusiones, adquisiciones u ofertas públicas iniciales, hacia un sistema de revisión estructurado. Las firmas gestionan este canal para evaluar qué oportunidades se alinean con sus criterios de inversión. Debido a que el flujo de operaciones es altamente sensible al entorno económico general, tiende a seguir patrones cíclicos, aumentando durante los períodos de expansión económica y mercados bursátiles sólidos, mientras que disminuye durante las recesiones.
Por ejemplo, una firma de capital riesgo podría recibir docenas de propuestas de startups que buscan financiación en un solo mes. La firma debe realizar un seguimiento eficiente de estas solicitudes entrantes, llevar a cabo la debida diligencia y negociar los términos para decidir cuáles seguir. Al mantener un canal constante y bien gestionado, los financieros pueden asegurarse de seleccionar las oportunidades más prometedoras mientras mantienen una visibilidad clara durante todo el ciclo de vida de sus inversiones.