La elasticidad es una medida económica que cuantifica qué tan sensible es una variable ante los cambios en otra. En el contexto de los mercados, se utiliza con mayor frecuencia para evaluar cómo cambia la cantidad demandada u ofrecida de un bien en respuesta a las fluctuaciones de su precio. Al calcular estas proporciones, los economistas y los líderes empresariales pueden comprender mejor el comportamiento del consumidor y la dinámica del mercado.
Para determinar la elasticidad, los analistas dividen el cambio porcentual de una variable por el cambio porcentual de otra. Por ejemplo, la elasticidad precio de la demanda evalúa qué tan sensibles son los compradores ante los aumentos de precios. Si la demanda cae significativamente cuando los precios suben, el producto se considera elástico. Por el contrario, si los consumidores continúan comprando el artículo a pesar de los aumentos de precio, la demanda es inelástica, a menudo porque el producto es una necesidad o carece de sustitutos disponibles.
Un ejemplo práctico de este concepto es el modelo de precios dinámicos utilizado por los servicios de transporte compartido como Uber. Cuando la demanda de viajes aumenta en un área específica, el algoritmo incrementa los precios para equilibrar la oferta de conductores disponibles con el número de pasajeros que solicitan viajes. Este mecanismo demuestra cómo los ajustes de precios influyen en la cantidad de servicios ofrecidos y demandados en tiempo real para mantener el equilibrio del mercado.