Una tarjeta con relieve es una tarjeta de pago que presenta caracteres como el nombre del titular, el número de cuenta y la fecha de caducidad, los cuales están estampados o impresos para crear una superficie elevada. Estos detalles se encuentran físicamente realzados sobre el cuerpo de la tarjeta, lo que permite sentirlos al tacto y leerlos con facilidad. Aunque es común en tarjetas de crédito y débito, esta técnica de relieve también se encuentra en ciertos artículos que no son de pago, como tarjetas de acceso a edificios o para máquinas de lavandería.
Históricamente, estas tarjetas fueron diseñadas para el procesamiento manual de transacciones antes de la adopción generalizada de la banca electrónica. Los comercios utilizaban un dispositivo mecánico, a menudo llamado "imprinter" o máquina manual, para presionar los caracteres en relieve sobre un recibo de papel carbón. Esta impresión física capturaba la información de cuenta necesaria para autorizar una transacción sin requerir una terminal digital.
En la era moderna, la mayoría de las transacciones se gestionan electrónicamente, lo que hace que el procesamiento manual sea poco frecuente. Sin embargo, los comercios aún pueden utilizar estos dispositivos manuales si sus terminales de pago electrónico no funcionan o si una tarjeta está físicamente dañada. Aunque el procesamiento manual es más lento y conlleva un mayor riesgo de error en comparación con los métodos digitales, el diseño con relieve sigue siendo un respaldo funcional para los pagos sin efectivo cuando la tecnología falla.