Un error de dedo gordo es un tipo de error humano que ocurre cuando una persona presiona accidentalmente la tecla incorrecta al ingresar datos en un sistema informático. Estos errores se distinguen de los fallos técnicos porque se originan por imprecisiones en la entrada manual y no por fallos de software o hardware. Aunque muchos de estos errores son menores y pasan desapercibidos, ocasionalmente pueden derivar en consecuencias financieras significativas, dependiendo de la magnitud de la operación y de la rapidez con la que se identifique el error.
Estos errores suelen ocurrir durante la entrada manual de órdenes de negociación, donde un operador puede ingresar un volumen o precio incorrecto. Para mitigar estos riesgos, muchas firmas financieras implementan salvaguardas automatizadas. Las medidas preventivas comunes incluyen establecer límites estrictos al valor en dólares o al volumen de acciones de las operaciones, requerir una autorización secundaria para transacciones grandes y utilizar algoritmos de negociación para reemplazar por completo los procesos de entrada manual.
Por ejemplo, si un operador tiene la tarea de vender 1,000 acciones de un valor pero accidentalmente escribe 1,000,000 de acciones en la plataforma de negociación, la orden resultante es mucho mayor de lo previsto. Si esta orden de venta masiva llega al mercado, puede causar una volatilidad repentina en los precios o caídas repentinas (flash crashes). Afortunadamente, si se detectan a tiempo, estas órdenes a menudo pueden cancelarse antes de que se ejecuten por completo, limitando el daño potencial para el operador y para el mercado en general.