Una curva de rendimiento plana se produce cuando existe una diferencia mínima entre los tipos de interés ofrecidos en bonos a corto y largo plazo de la misma calidad crediticia. En un entorno de mercado típico, los inversores esperan rendimientos más altos por inmovilizar su dinero durante períodos más largos para compensar el mayor riesgo y los costes de oportunidad. Cuando la curva se aplana, estos rendimientos convergen, lo que significa que los inversores reciben una compensación casi idéntica independientemente de la fecha de vencimiento del valor.
Este fenómeno suele señalar incertidumbre económica y sugiere que podría avecinarse una desaceleración. Por lo general, surge cuando los tipos de interés a largo plazo caen en relación con los tipos a corto plazo, o cuando los tipos a corto plazo suben más rápido que los de largo plazo. Los participantes del mercado suelen ver esto como una señal de que los inversores están preocupados por las perspectivas macroeconómicas, anticipando potencialmente una menor inflación o cambios en la política monetaria del banco central.
Por ejemplo, si un bono del Tesoro estadounidense a dos años ofrece un rendimiento del 5% y un bono del Tesoro a 30 años ofrece un rendimiento del 5,1%, la curva se considera plana. En tal escenario, hay pocos incentivos para que un inversor mantenga el bono a más largo plazo, ya que el rendimiento adicional no compensa adecuadamente el tiempo y el riesgo adicionales involucrados. En consecuencia, algunos inversores pueden adoptar una estrategia de barra (barbell strategy), que equilibra una cartera entre tenencias a corto y largo plazo para gestionar estas condiciones.