Un fondo verde es un vehículo de inversión especializado, como un fondo de inversión colectiva o un fondo cotizado (ETF), que dirige el capital exclusivamente hacia empresas que demuestran responsabilidad medioambiental. Estos fondos priorizan organizaciones que se alinean con valores socialmente conscientes y prácticas comerciales sostenibles, centrándose en sectores que abordan activamente las preocupaciones ecológicas.
Estos fondos operan mediante la selección de posibles activos basándose en criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG). Al seleccionar empresas involucradas en áreas como la energía alternativa, el transporte ecológico, la gestión del agua y la reducción de residuos, el gestor del fondo construye una cartera destinada a apoyar la transición hacia una economía sostenible mientras busca rendimientos financieros competitivos.
Por ejemplo, un inversor podría elegir un fondo verde para obtener exposición a una cesta de empresas que desarrollan tecnología solar o infraestructura para vehículos eléctricos. Aunque estos fondos se centran en un impacto medioambiental positivo, los datos históricos sugieren que pueden seguir siendo financieramente competitivos frente a productos de inversión tradicionales, a menudo obteniendo buenos resultados dentro de sus respectivas categorías de mercado.