Regatear consiste en participar en una negociación informal sobre el precio de un bien o servicio. A menudo sinónimo de negociar, este proceso implica un intercambio de propuestas entre un comprador y un vendedor para llegar a un precio de transacción mutuamente aceptable. Mientras que algunos lo ven como una actividad económica racional, otros lo consideran una forma de arte basada en la persuasión y la interacción social.
La práctica funciona desafiando el precio inicial fijado por el vendedor. En lugar de aceptar un precio fijo, el comprador propone una cantidad menor, lo que da lugar a una serie de contraofertas. El éxito de este proceso suele depender de las costumbres regionales, el entorno específico de la transacción y la disposición individual de los participantes involucrados en la negociación.
Ejemplos prácticos de regateo se encuentran comúnmente en entornos como mercados de pulgas, ventas de garaje o durante compras privadas de bienes raíces y vehículos. Por el contrario, esta práctica generalmente no es aplicable en entornos minoristas estándar como supermercados o tiendas de marca, donde los precios suelen ser fijos y no negociables.