Los valores mantenidos hasta el vencimiento son inversiones en deuda que una entidad adquiere con la intención y la capacidad específicas de conservarlos hasta su fecha de vencimiento designada. Estos instrumentos, que comúnmente incluyen bonos y certificados de depósito, están diseñados para proporcionar un flujo de ingresos constante durante un período fijo, en lugar de ser negociados para obtener beneficios a corto plazo.
Estos valores se registran en el balance general de una empresa a su costo amortizado, el cual representa el precio de adquisición inicial más cualquier costo adicional incurrido a lo largo del tiempo. Debido a que el objetivo es mantenerlos hasta su vencimiento, las fluctuaciones temporales en el precio de mercado no afectan el valor reportado de estos activos en los estados contables corporativos. Esto los distingue de los valores negociables, los cuales se ajustan para reflejar el valor razonable de mercado actual.
Como ejemplo práctico, considere un inversor que adquiere un bono del Tesoro de EE. UU. a 10 años. Dado que este bono está respaldado por el gobierno y el inversor planea mantenerlo durante toda la década para cobrar los intereses predeterminados, califica como un valor mantenido hasta el vencimiento. Esta estrategia es ideal para quienes buscan estabilidad, aunque es menos adecuada para inversores que podrían requerir acceso inmediato a su efectivo antes de que llegue la fecha de vencimiento.