Una adquisición horizontal es una transacción comercial estratégica en la que una empresa compra o absorbe a otra firma que opera dentro de la misma industria y en la misma etapa de producción. A menudo denominada integración horizontal, esta medida permite a la entidad adquirente ampliar su cuota de mercado y su capacidad operativa sin cambiar fundamentalmente su modelo de negocio principal ni su oferta de productos.
Estas adquisiciones funcionan mediante la consolidación de dos empresas similares que probablemente producen bienes comparables o utilizan cronogramas de producción similares. Al fusionar estas entidades, la organización combinada puede lograr una mayor escalabilidad y una posición competitiva más sólida de la que cualquiera de las dos firmas podría mantener como negocio independiente. A diferencia de las adquisiciones verticales, que involucran a empresas en diferentes etapas de la cadena de suministro, los acuerdos horizontales se centran en aumentar la presencia dentro de un segmento de mercado específico.
Por ejemplo, si una empresa que fabrica calzado deportivo adquiere a un competidor más pequeño que también produce calzado deportivo, se trata de una adquisición horizontal. El adquirente obtiene acceso al equipo, la base de clientes y las capacidades de producción existentes de la empresa objetivo. Debido a que ambas firmas ya operaban al mismo nivel de la industria, el adquirente puede integrar sin problemas los nuevos activos para impulsar su producción general y su influencia en el mercado.