Una impresión es una opinión, sentimiento o imagen mental subjetiva que se forma sobre una persona, lugar o situación. Representa el efecto inicial o general que algo produce en un individuo, a menudo basado en información limitada o en un encuentro breve. Este concepto es fundamental para la forma en que las personas procesan la información y emiten juicios tanto en el ámbito personal como en el profesional.
En la práctica, una impresión se forma cuando un individuo observa a un sujeto e interpreta los datos disponibles para llegar a una conclusión. Dado que estas percepciones suelen basarse en observaciones superficiales, pueden ser precisas o engañosas. Las personas ajustan frecuentemente sus impresiones iniciales a medida que recopilan más pruebas o experimentan interacciones más profundas con el sujeto en cuestión.
Por ejemplo, si un inversor asiste a la presentación de una empresa y se marcha con una sensación positiva sobre el equipo directivo, esa es su impresión de la firma. Si más tarde descubre que la empresa tiene una salud financiera deficiente, puede revisar su impresión original. Del mismo modo, en un sentido físico, una impresión puede referirse a una marca o hendidura dejada en una superficie, sirviendo como un registro tangible de contacto.