Los futuros sobre índices son contratos financieros que permiten a los inversores comprar o vender un índice bursátil a un precio predeterminado en una fecha futura específica. A diferencia de los futuros sobre materias primas, estos contratos se liquidan en efectivo, lo que significa que no se produce la entrega física de los activos subyacentes al vencimiento del contrato. Por lo general, se liquidan trimestralmente en marzo, junio, septiembre y diciembre.
Estos instrumentos funcionan como herramientas de cobertura, especulación y análisis de mercado. Los gestores de carteras los utilizan a menudo para proteger sus posiciones en acciones frente a posibles caídas del mercado mediante la adopción de posiciones compensatorias. Por su parte, los especuladores utilizan estos contratos para apostar por la dirección futura del mercado, empleando a menudo productos populares como el E-mini S&P 500 o el Nasdaq-100 para obtener exposición a los movimientos generales de la renta variable.
Por ejemplo, si un inversor posee una gran cartera de acciones y teme una caída del mercado, podría vender futuros sobre índices para cubrir su riesgo. Si el mercado cae, el beneficio de la posición corta en futuros puede ayudar a compensar las pérdidas de su cartera de acciones. Debido a que los futuros sobre índices están altamente apalancados y son sensibles a los factores macroeconómicos, conllevan un riesgo significativo y requieren una gestión cuidadosa de los requisitos de margen.