Una indicación de interés es un aviso no vinculante que expresa el deseo de un comprador potencial de adquirir un activo o valor. En el contexto de fusiones y adquisiciones, sirve como una señal temprana de un posible comprador sobre su interés en una empresa tras revisar los documentos financieros iniciales. En los mercados bursátiles, se utiliza a menudo para medir la demanda de valores antes de una oferta pública inicial o una operación en bloque de gran volumen.
Este proceso funciona como una forma de que los vendedores cuantifiquen los niveles de interés entre varias partes sin necesidad de celebrar un contrato formal. Cuando un comprador presenta una indicación de interés, suele describir la estructura de la transacción propuesta, como si tiene intención de utilizar efectivo o acciones, y proporciona un cronograma aproximado para la diligencia debida y el cierre. Dado que estos documentos son informales y no vinculantes, no crean una obligación legal para que el comprador complete la compra.
Por ejemplo, si una empresa está en venta, un asesor de fusiones y adquisiciones podría recopilar estos avisos de varios compradores potenciales para determinar qué partes son lo suficientemente serias como para pasar a la siguiente etapa de las negociaciones. Del mismo modo, un inversor podría presentar una indicación de interés para una próxima OPI con el fin de expresar su intención de comprar acciones. Aunque esto ayuda a la empresa a comprender la demanda del mercado, no garantiza que al inversor se le asignen acciones, especialmente si la demanda supera la oferta disponible.