Una cartera ineficiente es una colección de inversiones que no logra proporcionar el mejor rendimiento posible para un nivel de riesgo específico. En la teoría financiera, estas carteras no se sitúan en la frontera eficiente, la cual representa el equilibrio óptimo entre riesgo y rentabilidad. Debido a que ofrecen una relación riesgo-beneficio deficiente, se considera que están dominadas por otras combinaciones de inversión disponibles.
Estas carteras funcionan exponiendo al inversor a una volatilidad innecesaria o a ganancias inferiores a las que podrían lograrse mediante una mejor diversificación. Una cartera ineficiente conlleva demasiado riesgo para el rendimiento esperado que genera o proporciona un rendimiento esperado demasiado bajo para la cantidad de riesgo asumido. En esencia, el inversor no está siendo compensado adecuadamente por el nivel de incertidumbre que está aceptando.
Por ejemplo, considere una cartera compuesta en su totalidad por bonos de alto rendimiento que se espera que proporcione solo el mismo rendimiento que un título público libre de riesgo. Esto es ineficiente porque el inversor está asumiendo un riesgo crediticio significativo sin recibir un rendimiento mayor al que podría obtener de un activo mucho más seguro, como una letra del Tesoro. Al reasignar estos activos, el inversor podría potencialmente reducir su riesgo manteniendo el mismo rendimiento o aumentar su rentabilidad sin añadir riesgo adicional.