Un consorcio de seguros es un grupo colaborativo de empresas u organizaciones que se unen para proporcionar cobertura de seguros. Al mancomunar sus recursos, estas entidades logran economías de escala, lo que les permite distribuir los costos administrativos y obtener precios más favorables mediante el poder de compra colectivo. Estos grupos operan tanto en el sector público como en el privado para gestionar el aumento de los gastos de seguros.
Estas organizaciones generalmente funcionan como entidades totalmente aseguradas o autofinanciadas. Un consorcio totalmente asegurado contrata a un proveedor de seguros externo para gestionar las primas y la administración del plan. Por el contrario, un consorcio autofinanciado recauda primas y gestiona las reclamaciones internamente utilizando recursos financieros mancomunados. Para mitigar el riesgo de reclamaciones excesivas, los grupos autofinanciados suelen contratar seguros complementarios para cubrir las pérdidas que superen un umbral específico.
Por ejemplo, un distrito escolar que se enfrenta a aumentos insostenibles de las primas podría unirse a un consorcio para mantener la cobertura de los empleados sin aumentar drásticamente los costos. Si bien estos grupos ofrecen una eficiencia significativa, conllevan riesgos inherentes. Si un consorcio autofinanciado experimenta un aumento en las reclamaciones que supera el total de las primas recaudadas, las organizaciones miembros pueden enfrentar una presión financiera inesperada.