La interpolación es una técnica matemática utilizada para estimar valores desconocidos que existen entre dos o más puntos de datos conocidos. Al completar estos vacíos, los analistas pueden crear una imagen más completa de un conjunto de datos, como el movimiento del precio de un valor a lo largo del tiempo, incluso cuando faltan observaciones específicas en el registro histórico.
En la práctica, este método funciona aplicando algoritmos a los datos existentes para generar valores intermedios. Los enfoques comunes incluyen la interpolación lineal, que traza una línea recta entre dos puntos para encontrar un promedio, y la interpolación exponencial, que tiene en cuenta diferentes patrones de crecimiento. Si bien el software informático moderno suele realizar estos cálculos, la lógica subyacente sigue siendo una herramienta fundamental para visualizar tendencias.
Por ejemplo, si un inversor tiene el precio de una acción para el lunes y el miércoles, pero carece de los datos para el martes, podría utilizar la interpolación lineal para estimar el precio de ese día faltante. Sin embargo, los usuarios deben ser conscientes de que este proceso es una estimación y no una medición precisa. Debido a que simplifica los movimientos complejos del mercado, es posible que no siempre capture la verdadera volatilidad o los cambios repentinos inherentes a los activos que cotizan en bolsa.