Una cancelación (kill) es una solicitud formal presentada por un inversor o operador para anular una orden de negociación existente después de haber sido colocada, pero antes de que sea ejecutada por una contraparte. Esta acción se lleva a cabo generalmente cuando un inversor cambia de opinión, se percata de que cometió un error al ingresar la orden o observa movimientos repentinos en el mercado que hacen que la operación original ya no sea rentable.
La eficacia de una solicitud de cancelación depende en gran medida del tiempo y de las condiciones del mercado. Dado que los sistemas de negociación electrónica modernos suelen ejecutar las órdenes casi instantáneamente, a menudo existe un margen de oportunidad muy estrecho para cancelar una operación con éxito. Si la orden es completada por el mercado antes de que se procese la solicitud de cancelación, esta no será aceptada y el operador seguirá siendo legalmente responsable de la transacción.
Por ejemplo, si un operador coloca una orden limitada grande que depende de que se alcance un punto de precio específico, puede tener más tiempo para emitir una solicitud de cancelación, ya que la orden permanece pendiente hasta que se cumpla dicha condición. Sin embargo, durante períodos de alta volatilidad del mercado o gran volumen de negociación, los retrasos en las notificaciones del sistema pueden dificultar la confirmación de si una operación ya ha sido completada, lo que podría hacer que el intento de cancelación sea ineficaz.