La ley de oferta es un principio económico fundamental que establece que, a medida que aumenta el precio de mercado de un bien o servicio, los productores incrementarán la cantidad que ofrecen al mercado. Por el contrario, cuando los precios caen, los productores suelen reducir la cantidad que ponen a la venta. Esta relación es un componente central de la ley de oferta y demanda, la cual ayuda a determinar el equilibrio del mercado.
Este principio funciona porque las empresas están generalmente motivadas por el deseo de maximizar sus beneficios. Cuando un producto específico alcanza un precio de mercado más alto, su producción se vuelve más rentable en comparación con otros bienes. En consecuencia, las empresas asignan más recursos a la fabricación de dicho artículo para obtener mayores rendimientos. Cuando los precios bajan, el incentivo para producir disminuye, lo que lleva a los proveedores a trasladar sus esfuerzos de producción a otros ámbitos.
Para visualizar esto, los economistas utilizan una curva de oferta con pendiente ascendente. A medida que se avanza a lo largo de la curva, los puntos de precio más altos corresponden a mayores cantidades ofrecidas. Por ejemplo, si el precio de mercado del trigo aumenta significativamente, los agricultores pueden optar por convertir una mayor parte de sus tierras disponibles a la producción de trigo para capitalizar el aumento de los ingresos, incrementando así la cantidad total de trigo suministrada al mercado.