Una carta de garantía es un compromiso formal emitido por un banco o institución financiera en nombre de un cliente para asegurar que se cumplirá una obligación contractual. Actúa como un símbolo de garantía financiera en el mundo empresarial, proporcionando al beneficiario la seguridad de que recibirá una compensación si el cliente no completa el trabajo acordado o incumple un pago.
Para obtener este documento, el cliente realiza una solicitud a través de su banco, el cual evalúa el riesgo antes de emitir la garantía a cambio de una comisión anual, que suele oscilar entre el 0,5% y el 1,5% del importe garantizado. Estos instrumentos pueden emitirse en moneda local o extranjera por períodos determinados o indefinidos. Al utilizar esta herramienta, las empresas pueden respaldar sus relaciones comerciales sin inmovilizar su propio capital, ya que el banco asume el riesgo de pago.
Por ejemplo, una empresa podría utilizar una carta de garantía al firmar un contrato para comprar bienes a un proveedor. Si la empresa no paga o no cumple con su compromiso, el proveedor puede recurrir al banco para cubrir los costes. Este proceso permite que las empresas con un historial operativo limitado o las empresas emergentes demuestren su solvencia financiera y aseguren grandes contratos que, de otro modo, no estarían a su alcance.