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Inversión basada en pasivos

La inversión basada en pasivos (LDI, por sus siglas en inglés) es una estrategia de gestión de activos diseñada para garantizar que un inversor disponga de suficiente flujo de caja para cumplir con obligaciones financieras específicas a medida que vencen. Al centrarse en el tamaño, el calendario y el perfil de riesgo de los pasivos futuros, este enfoque prioriza la seguridad de los fondos sobre el crecimiento agresivo del capital.

Esta estrategia funciona alineando una cartera de inversión con el calendario de pagos previstos. Se utilizan habitualmente técnicas como el emparejamiento de flujos de caja y el emparejamiento de duración para reducir la volatilidad de la financiación. Aunque el núcleo de la cartera suele basarse en activos de renta fija para proporcionar rendimientos constantes, algunos inversores pueden incorporar acciones para buscar un mayor crecimiento, siempre que el riesgo se mantenga dentro de límites aceptables para satisfacer las obligaciones principales.

Por ejemplo, un fondo de pensiones podría utilizar este enfoque para garantizar que puede pagar las prestaciones prometidas a los jubilados durante décadas. Un inversor particular también podría aplicar estos principios dividiendo sus ahorros en dos partes: una parte estable de renta fija para cubrir los gastos esenciales de jubilación y una parte separada de mayor riesgo en acciones para aumentar potencialmente su patrimonio con el tiempo.

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