El ratio de préstamo-valor (LTV, por sus siglas en inglés) es una métrica financiera utilizada por los prestamistas para evaluar el riesgo asociado a una solicitud de hipoteca. Se calcula dividiendo el importe total del préstamo por el valor de tasación de la propiedad, expresado como un porcentaje. Las instituciones financieras utilizan esta cifra para determinar el nivel de riesgo que asumen al proporcionar financiación para la compra de una vivienda, una refinanciación o un préstamo con garantía hipotecaria.
Para calcular el ratio, se toma el importe prestado y se divide por el valor de tasación de la propiedad. Por lo general, los prestamistas prefieren ratios LTV más bajos porque representan un menor riesgo. Si un prestatario tiene un ratio LTV elevado, el prestamista puede aplicar un tipo de interés más alto para compensar el mayor riesgo. En algunos casos, un ratio elevado también puede exigir que el prestatario pague un seguro hipotecario hasta que el saldo se reduzca a un umbral específico, como el 80 por ciento.
Por ejemplo, si usted compra una vivienda tasada en 100.000 dólares y realiza un pago inicial de 10.000 dólares, está pidiendo prestados 90.000 dólares. Esto da como resultado un ratio LTV del 90 por ciento. Si aumentara su pago inicial a 25.000 dólares, el importe de su préstamo se reduciría a 75.000 dólares, lo que daría lugar a un ratio LTV inferior del 75 por ciento. Los prestatarios con un ratio LTV igual o inferior al 80 por ciento suelen poder optar a los tipos de interés más favorables.