El margen de seguridad es un principio fundamental de la inversión en valor que consiste en comprar valores solo cuando su precio de mercado actual es significativamente inferior a su valor intrínseco estimado. Este concepto, popularizado por Benjamin Graham, sugiere que la brecha entre el precio pagado y el valor económico real de una empresa proporciona un amortiguador contra posibles errores de cálculo o una volatilidad imprevista del mercado.
Para aplicar este principio, un inversor determina primero el valor intrínseco de una acción basándose en su capacidad de generación de beneficios a largo plazo. Al establecer un precio objetivo que incluya un descuento sustancial, el inversor crea un colchón. Este espacio adicional ayuda a proteger la inversión de capital inicial si el análisis original resulta ser demasiado optimista o si la empresa se enfrenta a presiones económicas o específicas del sector inesperadas.
Por ejemplo, si un inversor calcula que una empresa vale 100 dólares por acción, podría decidir comprar la acción solo cuando cotice a 50 dólares. Este descuento del 50 por ciento representa el margen de seguridad. Al esperar a que se produzca una discrepancia de precio tan significativa, el inversor reduce el riesgo de pérdida, lo que permite posibles errores de juicio y, al mismo tiempo, busca mejorar su posición de capital general.