El método de porcentaje de realización es una práctica contable utilizada para reconocer ingresos y gastos en contratos a largo plazo basándose en la parte del trabajo finalizada durante un periodo específico. A diferencia del método de contrato terminado, que espera hasta que todo el proyecto esté concluido para reportar los ingresos, este enfoque proporciona una visión más continua del desempeño financiero de una empresa a lo largo de la vida de un contrato.
Para utilizar este método, una empresa debe cumplir dos condiciones principales. Primero, el cobro de los pagos por parte del cliente debe estar razonablemente asegurado. Segundo, la empresa debe ser capaz de proporcionar estimaciones fiables con respecto a los costos totales y la tasa específica de finalización del proyecto. Si se cumplen estos criterios, la firma reporta ingresos y gastos periódicamente, comparando el progreso actual frente a los costos totales estimados para determinar las obligaciones fiscales anuales.
Por ejemplo, una empresa constructora que edifica una gran instalación energética podría utilizar este método para reportar una parte de sus ingresos totales por contrato cada trimestre a medida que se alcanzan los hitos. Si la empresa reconoce más ingresos de los que ha facturado, registra la diferencia como un activo corriente. Por el contrario, si factura al cliente más de los ingresos reconocidos, el exceso se registra como un pasivo corriente. Aunque es útil para realizar un seguimiento del progreso, los inversores deben ser conscientes de que este método a veces puede ser manipulado para inflar artificialmente los resultados financieros a corto plazo.