Un esquema Ponzi es una operación de inversión fraudulenta que atrae a los participantes prometiendo altas tasas de rendimiento con poco o nulo riesgo. En lugar de generar beneficios legítimos a través de actividades comerciales o inversiones en el mercado, el operador utiliza el capital aportado por nuevos inversores para pagar los rendimientos a los participantes anteriores. Esto crea una falsa apariencia de éxito financiero y estabilidad que anima a más personas a unirse al programa.
Estos esquemas funcionan dependiendo de una afluencia constante de dinero nuevo para mantener la ilusión de rentabilidad. Debido a que no existe una inversión subyacente real que genere riqueza, el esquema es intrínsecamente insostenible. Requiere un número cada vez mayor de nuevos participantes para mantener el flujo de pagos a quienes se unieron anteriormente. Mientras siga entrando dinero nuevo al sistema, el operador puede mantener la fachada de un vehículo de inversión exitoso.
Inevitablemente, el esquema colapsa cuando el flujo de nuevos inversores disminuye o cuando un gran número de participantes intenta retirar sus fondos simultáneamente. Una vez que el operador ya no puede asegurar suficiente capital para pagar los rendimientos prometidos, el fraude queda expuesto y los inversores restantes suelen perder su capital principal. Un ejemplo famoso es el caso de Bernie Madoff, quien operó un esquema masivo y prolongado falsificando informes comerciales para ocultar el hecho de que no se estaban obteniendo beneficios reales.