La economía positiva es una rama objetiva del estudio económico que se centra en la descripción, cuantificación y explicación de los fenómenos económicos. Se basa enteramente en hechos y datos verificables para analizar lo que ocurre actualmente o lo que ha sucedido en una economía. Al evitar opiniones personales o juicios de valor, este enfoque proporciona una base neutral para comprender las relaciones de causa y efecto dentro de los sistemas financieros.
Este campo funciona examinando datos históricos y actuales para desarrollar teorías que puedan ser probadas y demostradas. Debido a que sus conclusiones se fundamentan en evidencia empírica, sirven como una base confiable para realizar predicciones futuras. Mientras que la economía normativa trata sobre ideas subjetivas acerca de lo que debería ser, la economía positiva se mantiene estrictamente enfocada en la realidad de las condiciones económicas existentes.
Un ejemplo práctico de economía positiva es el análisis de las tasas de interés y el comportamiento del consumidor. Un economista podría observar que tasas de interés más altas generalmente conducen a un aumento en el ahorro personal. Debido a que esta observación puede ser medida, probada y respaldada por datos estadísticos, sirve como una herramienta factual para que los inversores y los responsables de la formulación de políticas anticipen cómo los cambios del mercado podrían influir en los resultados económicos futuros.