Un gestor de activos profesional cualificado, o QPAM por sus siglas en inglés, es un asesor de inversiones registrado que presta servicios de gestión financiera profesional a clientes institucionales. Estos gestores se centran principalmente en la gestión de cuentas de jubilación, como los planes de pensiones, y son reconocidos por su capacidad para desenvolverse en entornos normativos complejos en lo que respecta a las responsabilidades fiduciarias.
Estos gestores operan bajo directrices específicas establecidas por el Departamento de Trabajo, conocidas como la Exención QPAM o PTE 84-14. Esta exención permite al gestor de activos realizar determinadas transacciones financieras en nombre de planes de beneficios para empleados que, de otro modo, estarían prohibidas en virtud de la Ley de Seguridad de los Ingresos de Jubilación de los Empleados (ERISA). Para obtener la calificación, la entidad debe ser un banco, una compañía de seguros o un asesor de inversiones registrado que cumpla estrictos requisitos en materia de capital social, patrimonio neto y activos bajo gestión.
En la práctica, un QPAM debe reconocer formalmente por escrito que actúa como fiduciario de su cliente. Al hacerlo, el gestor obtiene la autoridad para negociar las condiciones de inversión y ejecutar operaciones que, de otro modo, podrían activar las normas sobre transacciones prohibidas. Esta estructura proporciona a los planes de jubilación institucionales una mayor flexibilidad para diversificar sus carteras, al tiempo que garantiza que un profesional cualificado e independiente supervise los activos en el mejor interés de los beneficiarios del plan.