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Fuerza relativa

La fuerza relativa es una estrategia de inversión basada en el impulso que consiste en seleccionar activos que han demostrado un rendimiento superior en comparación con un índice de referencia específico o con el mercado en general. A diferencia de la inversión en valor, que busca comprar barato y vender caro, este enfoque se centra en comprar activos que ya presentan una tendencia alcista, con la expectativa de que este rendimiento superior persista en el tiempo.

Los inversores implementan esta estrategia mediante el seguimiento de los movimientos de precios de diversos activos, como acciones, bonos o fideicomisos de inversión en bienes raíces (REIT), frente a un índice relevante como el S&P 500. Cuando una clase de activo comienza a superar a otra, el inversor traslada su capital hacia el activo con mejor desempeño. Este método se basa en la premisa de que las tendencias actuales del mercado continuarán el tiempo suficiente para generar rendimientos rentables, aunque conlleva el riesgo de que una reversión repentina de la tendencia pueda derivar en un rendimiento deficiente.

Por ejemplo, un inversor podría gestionar una cartera que contenga tanto un fondo indexado del S&P 500 como un ETF de bonos corporativos. Al comparar periódicamente sus rendimientos, el inversor aumenta su asignación al activo que muestra un mayor impulso en ese momento, mientras reduce la exposición al que tiene un rendimiento inferior. Además, los analistas técnicos suelen utilizar el Índice de Fuerza Relativa (RSI), un indicador de impulso independiente, para identificar posibles condiciones de sobrecompra o sobreventa en el mercado.

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