En el ámbito del capital privado, la reestructuración (repackaging) se refiere al proceso mediante el cual una firma adquiere todas las acciones en circulación de una empresa pública con dificultades para privatizarla. El objetivo principal es transformar las operaciones comerciales, mejorar su salud financiera y, finalmente, vender la entidad para obtener un beneficio. Esta estrategia permite a la firma implementar cambios significativos lejos del escrutinio público.
Para ejecutar esto, la firma suele utilizar una compra apalancada (LBO), que implica pedir prestada una parte sustancial del capital necesario para la adquisición en lugar de utilizar su propio efectivo. Una vez que la empresa es privada, la firma puede reemplazar a la dirección, vender divisiones con bajo rendimiento o reducir los gastos generales para aumentar la eficiencia y la rentabilidad.
Una vez que el negocio se ha recuperado con éxito, la firma busca una estrategia de salida para materializar sus ganancias. Esto podría implicar el lanzamiento de una nueva oferta pública inicial para devolver la empresa al mercado de valores, vender el negocio a otro comprador privado o fusionarlo con una entidad más grande. Si la recuperación es efectiva, el precio de venta final supera la inversión inicial y los costes de la deuda.