Tasa de rendimiento requerida

La tasa de rendimiento requerida es el beneficio mínimo que un inversor espera recibir a cambio de mantener una acción específica o financiar un proyecto corporativo. Sirve como una forma de compensación por el nivel de riesgo asumido por el inversor. A menudo denominada tasa de corte (hurdle rate), esta métrica ayuda a particulares y empresas a determinar si una inversión potencial merece la exposición financiera.

Para calcular esta tasa, los analistas suelen utilizar el Modelo de Valoración de Activos de Capital (CAPM, por sus siglas en inglés). Esto implica tomar la tasa de rendimiento libre de riesgo y sumar el producto de la beta del valor y la diferencia entre la tasa de rendimiento del mercado y la tasa libre de riesgo. Dado que cada inversor tiene objetivos y tolerancias al riesgo diferentes, la cifra resultante actúa como una base para evaluar si una oportunidad proporciona suficiente valor para justificar sus riesgos inherentes.

Por ejemplo, si un inversor compara dos empresas con diferentes perfiles de riesgo, exigirá una tasa de rendimiento más alta a la empresa con una beta mayor. Si la tasa interna de retorno de un proyecto o acción es superior a este mínimo calculado, generalmente se considera que vale la pena realizar la inversión. Al establecer este umbral, los inversores pueden comparar objetivamente diversas oportunidades frente a sus propias preferencias personales de riesgo-retorno.

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