Una regla general es una directriz heurística que ofrece consejos prácticos y simplificados para abordar una tarea o decisión específica. Estos principios se derivan generalmente de la experiencia a largo plazo y de la práctica común, más que de una investigación científica rigurosa o de fundamentos teóricos complejos. Sirven como atajos mentales útiles para navegar por diversas situaciones financieras.
Estas directrices funcionan proporcionando un marco general que se aplica a la mayoría de las personas en circunstancias típicas. Debido a que están diseñadas para una utilidad amplia, su objetivo es ser fáciles de recordar y aplicar sin necesidad de herramientas especializadas. Sin embargo, no son leyes universales y a menudo no tienen en cuenta las necesidades financieras únicas o las limitaciones específicas de un individuo.
Por ejemplo, la Regla del 72 es una regla general financiera popular utilizada para estimar cuánto tiempo tarda una inversión en duplicar su valor. Al dividir 72 por la tasa de rendimiento anual esperada, un inversor puede calcular rápidamente el plazo de crecimiento. Aunque es útil para el cálculo mental, los inversores siempre deben considerar su situación personal antes de confiar únicamente en estimaciones tan simplificadas.