La semivarianza es una medida estadística utilizada para evaluar el riesgo a la baja de una cartera de inversión. A diferencia de la varianza estándar, que considera todas las desviaciones respecto a la media, la semivarianza se centra exclusivamente en las observaciones que caen por debajo de un objetivo o valor medio específico. Al ignorar los rendimientos positivos, ofrece una imagen más clara de las posibles pérdidas a las que podría enfrentarse un inversor.
Para calcular la semivarianza, se identifican todos los puntos de datos de un conjunto que son inferiores al rendimiento medio. A continuación, se elevan al cuadrado las diferencias entre estos valores específicos y la media, y se calcula el promedio de dichas desviaciones al cuadrado. Este proceso aísla eficazmente la volatilidad asociada al rendimiento negativo, lo que permite una evaluación del riesgo más precisa.
Por ejemplo, si un inversor desea evaluar el riesgo de una acción, analizará los rendimientos históricos que tuvieron un desempeño inferior a la media. Si la acción produce frecuentemente rendimientos significativamente por debajo de la media, la semivarianza será mayor, lo que indica un riesgo a la baja más elevado. Los inversores suelen utilizar hojas de cálculo para realizar estos cálculos, lo que les ayuda a tomar decisiones más informadas sobre la exposición de su cartera.