El riesgo de liquidación es la posibilidad de que una o más partes involucradas en una transacción financiera no cumplan con los términos de su contrato en el momento acordado. También conocido como riesgo de entrega o riesgo Herstatt, este concepto representa una forma de riesgo de contraparte que surge cuando existe un desfase entre el intercambio de activos y el pago de los mismos.
Este riesgo generalmente se manifiesta de dos formas principales: riesgo de incumplimiento y riesgo de temporalidad en la liquidación. El riesgo de incumplimiento ocurre cuando una parte no cumple totalmente con sus obligaciones contractuales, como por ejemplo, un vendedor que no entrega los valores tras haber recibido el pago. El riesgo de temporalidad en la liquidación implica complicaciones derivadas de las diferencias en las zonas horarias o en las velocidades de procesamiento entre las partes involucradas en la operación.
En los mercados de valores modernos, este riesgo suele ser muy bajo debido a la presencia de intermediarios fiables y cámaras de compensación que actúan como agentes neutrales. Sin embargo, durante períodos de extrema inestabilidad financiera, como el colapso de Lehman Brothers en 2008, los participantes del mercado pueden preocuparse por la capacidad de sus contrapartes para completar su parte del acuerdo, lo que conduce a una mayor percepción de riesgo.