La Sharia es el marco jurídico religioso dentro del islam que proporciona orientación para la vida diaria de sus seguidores. En el contexto de las finanzas y los negocios, establece directrices éticas específicas que dictan cómo se gestiona, invierte y maneja el dinero para garantizar el cumplimiento de los principios islámicos.
Bajo estas normas, el cobro o la recepción de intereses, conocidos como Riba, están estrictamente prohibidos por considerarse poco éticos. Asimismo, las inversiones en sectores relacionados con el alcohol, el tabaco o los juegos de azar están prohibidas. Para operar dentro de estas restricciones, las instituciones financieras suelen incluir los costes en el precio de los productos en lugar de cobrar intereses explícitos, y pueden utilizar asociaciones de participación en beneficios y pérdidas en lugar de modelos tradicionales basados en deuda.
Ejemplos prácticos de este marco incluyen los fondos conformes a la Sharia, que son supervisados por juntas de eruditos islámicos para garantizar que todas las decisiones de inversión sigan siendo halal. Otro instrumento común es el Sukuk, que funciona como un certificado financiero similar a un bono, pero que cumple con los requisitos religiosos al evitar los rendimientos basados en intereses.