El método de fondo de amortización es una técnica de depreciación especializada que permite a una empresa contabilizar la disminución del valor de un activo mientras acumula simultáneamente el efectivo necesario para reemplazarlo. Al reservar una cantidad específica de dinero en cada período, la empresa garantiza que los fondos totales disponibles al final de la vida útil del activo sean suficientes para cubrir el costo de un reemplazo nuevo.
Para implementar esto, la empresa realiza contribuciones regulares de efectivo a un fondo dedicado, el cual generalmente genera intereses con el paso del tiempo. A medida que el activo se deprecia en el balance general, la inversión en efectivo correspondiente crece mediante estos depósitos periódicos y el interés compuesto. Este enfoque es utilizado con mayor frecuencia por industrias a gran escala, como los proveedores de servicios públicos, que dependen de activos de infraestructura costosos y a largo plazo.
Por ejemplo, si una empresa compra un equipo por 100.000 dólares con un valor residual de 20.000 dólares después de ocho años, el método de fondo de amortización calcula la contribución anual necesaria para alcanzar el monto depreciable de 80.000 dólares al final de dicho plazo. Si bien este método proporciona una forma estructurada de financiar futuras necesidades de capital, muchas empresas lo evitan debido a su complejidad administrativa y al costo de oportunidad que supone inmovilizar capital en cuentas de inversión específicas.